Hace unos nueves meses, nos llamaron de un restaurante de Madrid especializado en carne de buey a la brasa, para realizar una limpieza de su campana. Usan a diario una parrilla con carbón y leña.
Acababan de realizar una obra en el local. Como nuestra labor consiste en limpiar y también detectar los puntos débiles de las instalaciones que nos encontramos, alertamos al dueño del restaurante que los tubos galvanizados que tenía instalados no resistirían en caso de incendio.
Para una empresa como la nuestra que limpia a diario campanas extractoras de humo distinguimos dos tipos de restaurantes y hoteles: los que usan parrilla y los que no.
En el caso de aquellos que usan a diario una parrilla, existe un riesgo añadido porque las campanas extractoras se ensucian más rápido (se deposita el hollín procedente de la combustión de la leña en los conductos) y además la grasa de la propia carne de buey aviva el fuego. Es fácil por lo tanto que el fuego alcance el hollín y se produzca un incendio. Por ello, les recomendamos una limpieza cada seis meses. Para el resto de establecimientos, una limpieza cada año es suficiente, tal y como lo prevé la ley.
Hoy mismo nos ha vuelto a llamar el dueño del restaurante. Por desgracia, se ha incendiado el local. La obra ha quedado destruida, los cables, el techo están quemados. Nos estamos coordinando con un equipo de electricistas profesionales para volver a instalar la campana y hacer una instalación resistente al fuego.






