El pasado agosto, realizamos la reparación de un conducto antiguo que se estaba deshaciendo. Los problemas que tenían en la casa eran los de siempre: los olores, el humo que salían del conducto y que molestaban. En realidad dichos humos son tóxicos. Los dueños de la casa no conseguían reparar el conducto por cómo se había realizado la instalación en su origen. Os contamos el caso:
Una instalación defectuosa
Cuando se construyó la casa, al instalar la caldera de gasóleo los albañiles primero pusieron el conducto metálico y luego la mocheta de la chimenea (es decir, para las personas ajenas al mundo de las chimeneas, el cuadrado de cemento de la chimenea). Por lo tanto, no se podía sacar el conducto y sustituirlo. Había que repararlo sí o sí por dentro para no incurrir en obras carísimas de albañilería y pintura. Y esto, solo lo permite el material FuranFlex (ver a continuación).
¿Por qué se deterioran los conductos metálicos?
Es sencillo: al ser la instalación de una chimenea galvanizada y con la combustión de la caldera, se generan azufres y condensaciones que son las causas del deterioro del conducto. Con el tiempo, el conducto se pudre por dentro, deja de ser hermético y deja salir humos y olores.
La solución para una reparación sin obra y barata es el FuranFlex ya que repara por dentro el conducto. Os dejamos el vídeo de la instalación en cuestión. En él se ve perfectamente el deterior del conducto antiguo. El color amarillento denota azufre.
Con nuestra solición también ganas:
El FuranFlex resiste mejor a los azufres y condensaciones, por esto tiene garantizados (mediante certificado):
- Su resistencia a la corrosión.
- Su resistencia al fuego de hollín.
- Y además una conductividad térmica muy baja.
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