En Alemania, por ejemplo, no puedes entrar a vivir en una casa nueva hasta que el deshollinador no haya dado el visto bueno a las instalaciones (calderas, chimeneas, estufas…). Allí quieren y hacen para que se gaste la menor energía posible. Así es cómo consiguen aumentar la eficiencia energética de las casas y ahorrar. A ver lo que podemos aprender para que tu sepas todo lo que puede aportar a tu casa un deshollinador de la Sierra de Madrid.

Deshollinador Sierra de Madrid

Hace poco hemos leído en un blog la aventura de un español en Alemania. Os resumimos el oficio de este deshollinador en una casa con instalación de gas ciudad:

“Nuestro deshollinador, viste el uniforme, que supongo es habitual en el oficio, negro de arriba a abajo, lleva una caja de madera negra y sucia con alguna pequeña herramienta, pero también lleva un maletín de ejecutivo.”

Saca una clavija de la caldera de gas que tenemos en la cocina, con un destornillador desplaza una palanquita del interior y revisa la caldera:

  • Con una escalera, abre su maletín de ejecutivo, saca un aparato parecido a los que sirven para medir la presión de las ruedas en las gasolineras, acciona una palanquita para que la caldera se ponga en marcha, sube la escalera, abre un agujero del tubo de la chimenea.
  • Coloca el extremo del tubo que sale de su medidor particular, da un par más de vistazos a los bajos de la caldera.
  • Usa un instrumento muy parecido a los que utilizan los dentistas para inspeccionar nuestros dientes por detrás. El aparato del deshollinador es más grande, con una especie de espejo. Así puede él también inspeccionar las zonas inaccesibles a la vista.

En Alemania se dice que «ver un deshollinador en un tejado, trae buena suerte». No es sólo suerte, es seguridad. Pero si en Alemania han traducido que una buena manera de tener suerte es anticipar previniendo, no nos vamos a oponer: ¡Estamos de acuerdo!

Image courtesy of vectorolie at FreeDigitalPhotos.net